
Vaya han pasado ya varios meses sin escribir, incluso ya pasó un año y bueno, sólo quería decirles que el año pasado fue un año muy excitante para mí. Conocí a muchas personas y además estuve en tantos lugares. Me siento muy dichoso de haber logrado algo así, jamás en mi vida pensé hacerlo, sin embargo sucedió y estoy orgulloso de haberlo hecho.
Recopilando, el anterior post, sí llegó el día de regresar a casa, fue un 4 de Octubre y cuando sucedió me dio mucha lástima abandonar a mis amigos, lo raro fue saber que regresaría al mismo barco, ya que mi manager Maja, envió una solicitud a Starboard para que regresara a trabajar con ellos y aprobaron su pedido. Cuando me dijo que regresaría a trabajar al Ryndam, la verdad es que sentí una mezcla de emociones que aún no puedo describir muy bien…lo que sí sé es que no fue muy agradable.
Después de tomar cuatro aviones que me llevaron hacia mi país y eventual ciudad, me sentí algo extraño. Para ser sincero me chocó mucho regresar al Perú, lamentablemente no pude evitar compararlo con todo lo que ya había conocido en Europa, y me invadió una sensación de decepción inmensa que me duró mucho tiempo.
Volver a ver a mis padres y gato me ayudo mucho, quería volver a ver a mi gato ya que era lo único en lo que soñaba cada día desde que partí aquel ya lejano abril. Sé que suena raro, pero él y mi antigua casa era el único sueño recurrente que tenía, no soñaba mucho con mis padres, ahora que lo pienso quizás porque al menos sabía que podía comunicarme con ellos vía telefónica y sentir su voz lo cual sucedía muy poco, ya que honestamente hablé con ellos quizás unas 5 o 6 veces desde que embarqué).
Cómo dije fue muy raro regresar a Arequipa, a pesar que deseaba regresar a para ver a mi familia, gato y amigos, una de las cosas que me preocupaban era volver a ser aquella persona que era cuando aún vivía ahí. Sabía que no podía volver a ser tan expresivo o tan confiado estando en el Perú. Eso me hacía sentir algo frustrado, ya que no podía salir a la calle sin importar si la gente me veía o no, si es que salía con mi reloj sin importar si me robaría o no, o ver basura en la calle, o que una combi manejada por un chofer descuidado y un cobrador maleducado me atropelle.
Era volver a regresar al mismo sistema precario de vida, en el cual había nacido, pero que sin darme cuenta me acostumbre y viví con él hasta que salí hacía un mejor futuro. Desde ahí cuando abrí mis ojitos color chocolate hacía lo que el mundo me podía ofrecer, de repente ya no quería seguir siendo parte de ese sistema social y económico que me vio nacer.
Regresar con mis padres tampoco fue algo fácil, ya que estando a bordo no tenía que preocuparme de nada más que de mí (siempre he sido muy egoísta), sin embargo estando con ellos tenía que atenerme a sus decisiones…una vez más. Y vaya lo primero que hicieron fue decirme que nos volveríamos a mudar en esa semana, hacía un nuevo lugar, la ex casa de mi abuela paterna que ya no podía vivir en su departamento debido a su ya muy avanzado diabetes.
Obviamente decidí que no quería ser parte de eso, ya que me dije a mi mismo: “Para qué carajo regresé, para volver a mudarme otra vez!, ¡Puta madre, debí quedarme en el barco y esperar a que ellos lo hagan!
En sí lo único que me importaba en ese momento era saber si en la mudanza mi gato iba a estar bien, no me importaba nada más. No quería que se ponga tenso o nervioso con la mudanza y termine escapando y perdiéndose en algún lugar. Al final logramos mudarnos y para remarcar la importancia de mi mascota, lo primero que llegó al nuevo departamento fue él, junto conmigo.
Bueno, me sentí aliviado de que al menos él estaba conmigo en el departamento y estaba a salvo, me quedé a esperar al resto, a mi papá y a mi hermano y a mi madre para que llegaran con el resto de las cosas. Mi madre ya había adelantado con mudar varias cosas semanas antes así que no había mucho que mover de una casa a otra.
Ya cuando estábamos por terminar, una mujer empezó a quejarse de que el camión en donde estaban nuestras cosas estaba bloqueando la entrada y empezó a ser realmente muy grosera. En sí siempre hay una persona atorrante que te arruina el día. A pesar de que mi padre le explico que ya estábamos por terminar y de que sólo faltaban algunas cosas, la mujer no entendía y se puso muy malcriada.
Para ser honesto, yo suelo ser una persona muy reservada y no me agrada pelear con nadie, pero si me dan motivos, puedo ser muy maldito. Si esta tipa quería pelea y atorrante, pues yo soy el triple de atorrante y puedo pelear hasta mil veces, y más aún si es una mujer, ya que soy hombre y por demás superior a una mujer atorrante, fea y maleducada.
Así que esperé que la tipa se fuera, para seguir ayudando a la mudanza, pero cuando la volví a encontrar, le dije educadamente que no me gustó su actitud, (claro que pude decirle, oye puta de mierda si no te callas la puta boca, voy a pintar el cemento con el rímel de tu horrible cara y sólo una milagrosa cirugía plástica podrá de alguna hacer algo decente por ti).
Fuera de eso, fue un día muy lindo. Claro que terminamos muertos, pero al menos supe que aquel lugar ya era mío que nadie podría moverme de ahí, ya no había que pagar más rentas ni nada de eso.
Bueno otra cosa que quería hacer ese día era ir a la Parroquia y volver a ver a mis amigos del Coro, lo cual hice y bueno fue lindo regresar a la misa y cantar con ellos por primera vez en seis meses.
Durante mi estadía en el Perú, me reencontré con mis mejores amigos, me reencontré con la Gordis, me gustó verla feliz de verme, cada vez que estaba en el barco y la pasaba bien, me ponía a pensar en ella y cómo sería si ella estuviera conmigo.
También volví a ver a muchos otros que no pensé volver a ver, me sentí muy contento de verlos, pero algunas cosas habían cambiado también. Por alguna extraña razón sólo quería descansar, no tenía muchos ánimos de salir, ya que no encontraba nada que me divirtiera, otra vez no podía evitar de comparar lo que había vivido con mi realidad en el Perú.
Aquellos dos meses fueron algo largos, pero sin embargo cuando llegó el tiempo de partir, pensé que iba a ser fácil irme y dejar todo atrás de nuevo. Pero me equivoqué.
Creo que me fue más difícil irme por segunda vez, volver a pasar por aquella experiencia de volver a tomar un avión, ir al aeropuerto y ver cómo el avión me aleja cada vez de mi familia, realmente me fue muy difícil de asimilar. Quizás uno cuando sabe que se aleja hacia lo desconocido, tiene miedo de dejar lo que ya conoce, porque no sólo te alejas de tu madre y tu padre, también dejas parte de ti ahí. Dentro de ti hay un miedo interior de no saber si regresarás y todo será lo mismo, si volverás a verlos o no, aún cuando sea a través de una ventana de un avión.
Ese sentimiento es muy fuerte, sin embargo llegó el momento de partir otra vez a retomar mi ya por así decirlo “vida”.
Cuando llegué al barco, me agradó volver a ver a mis amigos, Will y Andre, también me agradó ver a Laura. La verdad es que ese día quise llegar temprano para poder ver a Monja, pero lamentablemente cuando llegué, ella ya se había ido. Lo único que me dejó fue una nota que aún guardo que dice: “ Leo, I wish you all the best. You are the best. Show them!” Love you, think about you. Monja.
Sus palabras escritas en aquel pedazo de papel, me hicieron sentir lo que necesitaba en ese momento.
Ya establecido, pude conocer al resto de mis compañeros de trabajo, aquellos que se unieron a mi ya antiguo grupo. Snezana, una hermosa mujer de Serbia, muy amable y de recatada forma de ser.
Sebastían, un chico mexicano al que ya había conocido, el día que partí por primera vez. Por cierto era muy apuesto y divertido.
Otto, el Promo Embassador, un hombre musculoso, de Romania, que en ese momento estaba a cargo de C.J (Custom Jewelery), tenía curiosidad por saber cómo era ya que sólo lo había visto en fotos (Poco sabía yo que no iba a ser algo muy divertido trabajar con él).
El primer día fue muy interesante ya que era cómo si jamás me hubiera ido. Mis amigos en el barco me saludaban y se sorprendían al saber que había regresado y estaban felices de verme, entre ellos mis amigas del Spa y Casino, al igual que muchos otros.
Una de las cosas interesantes de aquella semana es que viví solo y bueno me agradó volver a vivir por mi cuenta y tener privacidad. Sin embargo, un nuevo miembro amenazaba mi libertad. Starboard decidió enviar a otra persona a trabajar con nosotros, hasta ese momento no sabíamos quien era o si era hombre o mujer. Ya que era lógico que iba a ser un hombre para que viva conmigo, ya que todas las habitaciones estaban ocupadas por parejas de hombres y mujeres a excepción de Will y Andre que están casados.
Pero me había olvidado que mi compañía es deficiente en ese tipo de situaciones y no se les ocurrió mejor solución que enviar a una mujer. Por lo tanto tuve que mudarme a vivir con Laura.
Para mí no fue problema ya que conocía a Laura y nos llevábamos muy bien, además conocía a su enamorado que es mi amigo. Así que no había nada de qué preocuparse con ella.
Bueno, ya cuando empecé a trabajar, me dí cuenta que el C.J era un asco, todo estaba desordenado en especial la zona de Fragrancias y Cosmeticos del cual yo también soy responsable. Me pareció algo terrible ya que yo prefiero trabajar en un lugar ordenado, nada mejor que la organización para saber tu stock de mercancía y tener todo bajo control. Sin embargo era muy difícil trabajar con Otto. A pesar de ser una buena persona, era demasiado desorganizado, demasiado.
Era un desastre, ya que el trabajo se me hacía mucho más pesado para mí. En sí el C.J se había dividido en dos zonas una zona que era la mía (Fragancias, Cosmeticos y Parte del C.J) y el resto era responsabilidad de Otto. Sin embargo, a pesar que yo trataba de mantenerme al margen al principio, me costaba mucho saber que él se relajaba en cuanto al trabajo. Así que usualmente yo era el que trabajaba más y además era difícil decirle que sea más ordenado, no aceptaba un comentario de ese tipo.
No era el único que veía lo desastroso que era trabajar con él, Will me comentaba que era terrible, dejaba su comida en cualquier lugar sin importar en donde, y sin importar que tipo de comida.
De las cuatro mesas que teníamos que hacer para el Display (cuatro mesas para armar un bonito display todos los días de diferente manera para atraer personas – usualmente no se vende nada de nada de esas mesas), yo terminaba desarmando todo y armándolas de nuevo, mientras el se la pasaba conversando con alguna que otra mujer que se le cruce en el camino.
Realmente me era muy difícil, ya que no estaba acostumbrado a tener que lidiar con algo así, no recibía ayuda de nadie, cuando él era el que tenía que ayudarme con el trabajo.
Al final, tuve que hablar con Maja y decirle que por favor hable con él. Al final ella habló con él, y a pesar de que no quiso hablar conmigo durante una semana, supe que era lo correcto.
Cuando limamos asperezas, decidí ayudarlo, sin embargo, sólo lo ayudaba cuando yo tenía tiempo o cuando ya había terminado de hacer lo que me correspondía.
Las cosas fueron yendo bien laboralmente, trabajaba muy duro. Por otro lado yo pensé que al regresar al Barco y con un nuevo itinerario, El Caribe, íbamos a ganar más dinero. Pero me equivoqué. Casi nunca llegábamos al target, a pesar de que trabajábamos mucho. Uno de los factores que ayudaron a nuestra desgracia fue el itinerario. El Caribe está lleno de tiendas duty free (no impuestos), y peor aún esta lleno de tiendas de joyas que te ofrecen muchas cosas que nosotros no tenemos a bordo y si a eso le agregamos que a bordo, osea en el barco hay una PSA (Port Shopping Ambassador) o peor dos PSA, que son los encargados de dar seminarios a bordo acerca de las tiendas que hay en los puertos y de decirles a los huéspedes que es mejor comprar afuera que a bordo, no hay otro desenlace que la ruina.
Nos era muy difícil vender joyas a los huéspedes y convencerlos de que afuera iban a ser más caros, cuando ya habían asistido a los seminarios de los PSA y que estaban muy conformes con comprar en Diamonds International u otro lugar. Realmente era desastroso, al igual que nuestro paycheck semanal.
Muy a pesar que trabajábamos duro, nada parecía dar resultado, siempre era no llegar al target y tener en el bolsillo poco menos de $200 semanales.
Una de las cosas que marcó el Caribe fue que cuando hicieron el Crossing (Cuando el Barco va de Europa hacia América, o viceversa) el barco estuvo en código rojo, gracias a unos pasajeros que infectaron a casi todos, con nada menos que diarrea. Si, diarrea, esa misma que te hace correr al baño cada dos minutos. Estos viejos decrépitos se infectaron de diarrea durante el Crossing, en el cual yo afortunadamente no estuve presente. Quién diría que después de llegar al barco, la siguiente semana estuvimos en código rojo por dos semanas. Lo peor era que estos viejos desconsiderados, a pesar de que se les pedía no salir de su habitación y estar en aislamiento completo para así no seguir infectando a los demás, seguían sin hacer caso, y los casos de diarrea se hacían más frecuentes. Como eran decrépitos a veces no llegaban al baño y lo hacían en cualquier lugar del barco. Si en cualquier lugar. A veces me pongo a pensar en la gente de Housekeeping, ¡ese trabajo sí que es terrible!
Otra cosa que cambió mi estadía en el barco fue que mi visa estaba por vencer a finales de Febrero y yo tenía que regresar al Perú para revalidarla. Así que ese pasaje de regreso al Perú saldría por mi cuenta. Cuando supe la noticia, casi me da un ataque, no había estado ni un mes en el barco ya me tenía que regresar. La verdad es que yo esperaba que Starboard se encargara de eso, pero parece que no era así, por lo tanto mi destino estaba hecho, tenía que regresar sí o sí.
Me parecía algo tonto, pero hasta ese momento me resigné y decidí que así lo haría.
En el transcurso de las semanas me comencé a dar cuenta de que no era justo que a pesar de trabajar tanto, gane menos de $1000 mensuales, cuando otros departamentos llegaban mínimo a los $1500. Incluso Spa y Casino que jamás llegan al target, ganaban mucho más.
Ya siendo Navidad, tuvimos una cena muy elegante y una fiesta a donde todos asistimos. Para año nuevo también hicimos lo mismo, pero esta vez fue diferente. Fui escogido para ser Baby New Year, así que me vestí de un bebé, y salí en el escenario (por cierto fui al Spa y me depilé casi todo el cuerpo, quería ser el bebé perfecto, mi amiga Anja, me ayudó mucho con eso).
Estando en el nuevo 2012, las cosas seguían igual, mucho trabajo, poco dinero. Era absurdo, y además mi paycheck se redujo, ya que semanalmente deducían de mi salario para el monto que debía pagar para regresar a mi país. Me di cuenta que trabajar con Starboard no era una buena forma de progresar, así que empecé a investigar un poco que otra posición me gustaría.
Decidí entonces ingresar a Holland America y trabajar en el departamento de Entertaiment y además de librarían. Me decidí y hablé con Glenn, el Cruise Director y con la Event Manager, Farah, acerca de la posición. Ambos me hablaron acerca de las ventajas de trabajar para Holland América y de cómo es posible pasarse de una posición a otra en el departamento de Entertainers (entretenimiento, si uno quiere dejar de ser librarían, podía ingresar al Club HAL u a otra posición similar sin mucho papeleo).
Aún estaba algo indeciso, ya que bueno no sabía si era algo bueno retirarme y empezar de nuevo. Pero pensándolo bien y con los consejos de mis amigos, decidí que era lo mejor para mí. Así que decidí hablar con mi manager acerca de mi decisión. Maja me escucho atentamente y me dijo que comprendía lo que estaba pasando y ofreció ayudarme.
Ya con eso, lo único que faltaba era mi carta de renuncia que mandé dos días después. Ya ahora sólo me queda esperar, mi fecha de partida por el momento es el 12 de febrero, y creo que ese día será el final de una era como un Shoppie, pero sin embargo es el comienzo de otra nueva vida para mí algo mejor.